METODO PARA ENSEÑAR A ANDAR EN BICI A UNA PERSONA ADULTA
Utilizar un camino ligeramente inclinado (lo ideal es una calle asfaltada de un parque con autorización para andar con bici, pero también existen calles tranquilas que pueden valer) que termina en una zona llana , abierta y sin obstáculos.
Bajar el sillín de forma que los pies arrastren por el suelo (la bici ideal para aprender es una plegable, pero también una bici de “mujer”).
El/la alumno/a arranca en la pendiente suave, arrastrando los pies en el suelo que hacen función de estabilizadores. Este ejercicio se repite hasta conseguir el equilibrio separando y levantando progresivamente las piernas. A lo largo de esta primera fase, el/la alumno/a tiene que aprender a frenar y a mirar siempre hacia delante.
Una vez conseguido el equilibrio, apoyar los pies primero sobre un pedal y luego sobre los dos. En esta fase, todavía nada de pedalear.
Ahora que se ha adquirido el equilibrio en línea recta y en curva, el/la alumno/a empieza a pedalear sin ayudas, frenando ligeramente y haciendo fuerza sobre los pedales.
Aprendizaje del arranque sin ayuda y sin empuje. Ahora podemos pasar a una zona llana. Si hay dificultades, volver a la calle inclinada y que el/la alumno/a arranque con los frenos ligeramente accionados para que de esta forma tenga que hacer un esfuerzo para lanzarse. El arranque se hace de pie, la bici entre las piernas, primero un pie sobre el pedal alto, impulso hacia delante para arrancar la bici (explicar bien este movimiento), y una vez que la bici arranca, el/la alumno/a se sienta, pone el otro pie sobre el otro pedal y solo entonces se pone a pedalear.
Las reglas de oro son:
No ayudar nunca al alumno/a sujetándole.
Hacerle progresar poco a poco paliando, en lo posible, el miedo.
Hacerle conseguir el equilibrio con las piernas separadas; el error más frecuente es el de querer aprender el equilibrio pedaleando.